Antes de que la música tomara el escenario, la noche ya había hecho historia en la Plaza de España. Miles de personas seguimos juntos la semifinal del Mundial y celebramos el 0-2 de España ante Francia, con goles de Oyarzabal y Pedro Porro, soñando ya con la final. Después, a las 23, Fatboy Slim tomó el relevo y convirtió esa euforia en una fiesta total, pero esa será otra crónica centrada en la música. Porque hay noches en las que la cultura y el deporte se dan la mano en el mismo lugar, y esta fue una de ellas.



